VIVIR UNA MUERTE DIGNA


Tanta fe agota el fin de morir libre,
porque los hombres respetan las reglas que no respetan a los hombres.

 Cada día intento observar mi muerte como quien observa una hoja caída,
rezo cada célula vencida mientras se aleja mi fuerza impulsada fuertemente hacia la salida.

 Algunos intentan conservarte, algunos quieren mantenerte en vida,
devotos egoístas no quieren entender el amor elevado que no ciñe efímeras hebillas.

 Así que a veces me tomo una cerveza con mi padre, que ya no gasta en camisas.
Dejo interminables discusiones con ese amigo que se quitó la vida, para otro día...
Voy a la residencia a visitar a mi madre, que resiste, aunque ya no resista.

Paseo mi pensamiento que constantemente roza el hálito que comunica los seres sensibles que habito, con quienes me habitan.

 Lo peor de todo no es la muerte, es la vanidad que nos impide vivir cada milagro, compartir cada maravilla.

 Lo peor de todo no es el hombre, es el miedo que le obliga a matar lo bello que le rodea para adueñarse de la memoria que lo origina.

Lo mejor de todo es vivir una muerte digna.

2 comentarios:

Alejandro Rebollo dijo...

Me gusta mucho, es como luchar contra ese miedo que nos hace olvidar el presente, precisamente ayer escribí un poema bastante parecido a lo que dices aquí. Bueno tío! El viernes nos vemos!

Juanjo dijo...

Eso es que estamos conectados!!